Hervir agua es uno de los métodos tecnológicos más antiguos utilizados por la humanidad para su desinfección. Desde el punto de vista científico, es un proceso físico-químico que induce cambios profundos en la estructura y composición del agua. Su impacto es ambivalente: resuelve varios problemas críticos, pero también genera nuevos. La evaluación de los beneficios y perjuicios requiere un análisis en tres niveles: microbiológico, químico y biológico (efecto en el organismo).
La principal y no discutible ventaja del hervido es su efecto antimicrobiano.
Denaturación de proteínas. La alta temperatura (100°C a presión atmosférica normal) induce una denaturación irreversible (encogimiento) de las estructuras proteicas de la mayoría de las formas vegetativas de microorganismos: bacterias (incluidas la E. coli, Salmonella, Legionella, vibrio cólico), virus (enterovirus, rotavirus, virus de la hepatitis A) y muchos protozoos (lamblias). Esto hace que el agua sea segura desde el punto de vista epidemiológico.
Remoción de compuestos volátiles. Al hervir, se eliminan los gases disueltos en el agua: cloro (utilizado en las estaciones de desinfección municipales) y sus productos secundarios (clorofórmo, triclorometanos), así como el sulfuro de hidrógeno. Esto mejora las propiedades organolépticas del agua (desaparece el olor y sabor del cloro).
Reducción de la dureza. Al hervir durante un largo tiempo, parte de las sales de dureza (hidrocarbonatos de calcio y magnesio) se precipitan en un sedimento insoluble (cal). Esto reduce temporalmente la dureza total del agua, lo que puede ser útil para personas con digestión sensible o predisposición a la litiasis renal (aunque no se ha demostrado una conexión directa entre el agua dura y la formación de cálculos). Sin embargo, la relación directa entre el agua dura y la litiasis renal no está demostrada.
Curiosidad: No todos los microorganismos mueren a 100°C. Las esporas de algunas bacterias (por ejemplo, la del botulismo Clostridium botulinum o la ántrax Bacillus anthracis) pueden soportar el hervido durante varias horas. Para su destrucción es necesario un esterilización bajo presión (autoclavado). También son resistentes los priones — partículas proteicas infecciosas. Sin embargo, estos agentes son extremadamente raros en el agua corriente.
El hervido es un método bruto que no limpia el agua de las contaminaciones químicas y, en algunos casos, incluso empeora la situación.
Concentración de impurezas no volátiles. El agua se evapora en forma de vapor, y todos los compuestos insolubles y no volátiles permanecen en el recipiente. Al hervir repetidamente o durante un largo tiempo (así como al agregar agua fresca a un residuo viejo) puede aumentar la concentración de sales de metales pesados (plomo, níquel, arsénico, cadmio), nitratos, pesticidas, fluoruros y contaminantes orgánicos. Este es el principal riesgo químico.
Cambio en la composición gaseosa y el sabor. La eliminación del dióxido de carbono y el oxígeno hace que el agua sea «muerta» desde el punto de vista del sabor, volviéndose insípida y «plana». El oxígeno disuelto es importante no tanto para el humano como para los receptores de sabor.
Formación de compuestos potencialmente peligrosos. Si en el agua original hay nitratos (problema común en áreas rurales con pozos poco profundos), al hervir en un volumen pequeño durante un largo tiempo pueden restaurarse parcialmente a nitratos más tóxicos.
Cambio en la estructura del agua: mitos y realidad. El mito popular dice que el agua hervida es «muerta», ya que se destruyen sus «estructuras de clúster». Desde el punto de vista de la química moderna, el agua líquida es un sistema dinámico de enlaces de hidrógeno, que se rompen y se restauran en un tiempo del orden de los picosegundos (10⁻¹² s). El hervido rompe estos enlaces, pero al enfriarse a la temperatura ambiente, la estructura del agua se restaura completamente de acuerdo con el equilibrio termodinámico. Por lo tanto, no quedan cambios estructurales a largo plazo en el agua hervida enfriada.
Mito de «agua pesada». El agua hervida a veces se llama «pesada», sugiriendo que es dañina debido al deuterio (isótopo pesado del hidrógeno). En realidad, la concentración de deuterio en el agua natural es insignificante (~0,015%), y su concentración aumenta tan poco al hervir que no tiene ningún efecto biológico. La verdadera «agua pesada» (D₂O) tiene propiedades completamente diferentes y no se forma en condiciones naturales.
Impacto en las células. El agua hervida no «saca» minerales del organismo y no altera la presión osmótica. Es una líquida hipotónica en comparación con la plasma sanguíneo. Para los riñones sanos, su consumo es seguro. Sin embargo, no es una fuente de macrominerales y microelementos (calcio, magnesio) como algunas aguas minerales.
Problema de hervir repetidamente. La principal peligro de hervir repetidamente la misma porción de agua no son los mitológicos «isótopos» o «estructuras pesadas», sino el riesgo real de concentración de impurezas inorgánicas (sales, metales) debido a la evaporación del agua pura.
Truco práctico: Para minimizar el daño, se recomienda no hervir el agua repetidamente y no agregar nueva agua a los restos del hervido anterior. Es óptimo usar una porción fresca de agua cada vez y hervirla no más de 1-3 minutos después de que hierva, lo que es suficiente para matar los patógenos, pero minimiza los procesos de concentración de impurezas y la formación de cal.
El hervido es un método eficaz, económico y accesible método de desinfección de emergencia para el agua en condiciones en las que su seguridad microbiológica está en duda (viajes, accidentes en las redes de suministro de agua, agua de fuentes no verificadas).
Sin embargo, como práctica diaria constante para la desinfección del agua corriente en ciudades desarrolladas, donde el agua cumple con las normas sanitarias en microbiología, el hervido es excesivo y puede tener efectos secundarios negativos (concentración de químicos, pérdida de sabor).
El enfoque científicamente fundamentado es el siguiente:
Si el agua es segura químicamente, pero hay riesgos microbiológicos, el hervido es efectivo y recomendado.
Si el agua contiene contaminantes químicos peligrosos (metales pesados, nitratos), el hervido es inútil y hasta peligroso. Se necesitan filtros especializados (ósmosis inversa, resinas iónicas).
Para el consumo regular, es óptima el agua filtrada, que se ha limpiado de los contaminantes principales, pero que ha conservado el equilibrio mineral natural, que no requiere hervir.
Por lo tanto, el agua hervida no es «viva» ni «muerta», sino simplemente líquido térmicamente tratado con un composición modificada. Sus beneficios y perjuicios dependen exclusivamente de la calidad original del agua y la corrección del proceso de hervido.
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