El Magreb (del árabe «ocaso») es África del Norte: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Mauritania. Una región donde el fútbol no es un deporte, sino un estilo de vida. Aquí patean la pelota en las playas del Mar Mediterráneo, en los oasis del Sahara, en las estribaciones del Atlas. Después del sensacional semifinal de Marruecos en el Mundial 2022, así como los éxitos de Argelia y Túnez en los torneos anteriores, todo el mundo ha puesto la vista en el Magreb. ¿Cuáles son las perspectivas de esta región? ¿Podrán las naciones magrebíes alcanzar a Europa y América del Sur? Analicemos.
Marruecos es el indiscutible líder del fútbol magrebí. Finalista de la Copa Africana de Naciones (CAN) 2024 (perdieron contra Costa de Marfil), actuación segura en las clasificaciones para el Mundial 2026. Perspectivas: creación de la superacademia de Mohamed VI (que ya ha graduado a Hakimi, En-Nesyri), atraer jugadores de origen marroquí de Europa (Francia, Holanda, España), construcción de nuevos estadios para el Mundial 2030, que se celebrará en Marruecos, España y Portugal. Para 2030, Marruecos desea convertirse en el primer país africano en ganar el campeonato mundial. Aunque sea una utopía, el progreso es evidente. Ya en 2026, la selección de Marruecos entra en el top-15 de la FIFA.
Argelia ganó la CAN en 2019 y en 1990. Pero en los últimos años, la selección ha flaqueado: fracaso en la CAN-2023 (eliminada en grupo), no clasificada para el Mundial 2022. Sin embargo, hay perspectivas. En 2026, el nuevo entrenador de la selección (el exjugador Djamel Belmadi se ha ido) está en el mando. Argelia tiene una fuerte diáspora en Francia (Riyad Mahrez, y ahora nuevos talentos como Farid Shaibi). La federación invierte en academias juveniles. El principal problema: el envejecimiento de los líderes (Mahrez ya tiene 35, Slimani ha finalizado). Se necesita una generación del 2000. Pero el potencial es enorme.
Túnez es un participante constante en los campeonatos mundiales (la última vez en 2022). Su carta fuerte es la disciplina y la flexibilidad táctica. La selección de los águilas de Cartago no tiene estrellas del nivel de Mahrez, pero juega pragmáticamente. En 2026, Túnez está liderada por un nuevo entrenador (local), que apuesta por la defensa y el contraataque. Los problemas: baja productividad (falta un delantero). Sin embargo, el campeonato doméstico (Túnez albergará la CAN-2027?) aún no está, pero está en los planes. La infraestructura se está actualizando. Túnez también hace hincapié en el influjo natural brasileño-francés.
Libia ha vivido una guerra civil, el país está destruido, pero el fútbol no ha muerto. La selección de Libia ocupa el 80.º lugar en el ranking de la FIFA en 2026. Las perspectivas son nebulosas. El campeonato interno es débil, los legionarios juegan en Egipto y Túnez. Sin embargo, la juventud entrena en las calles, a pesar de las balas. Si en Libia se restablece la paz, podría haber un salto. El país está rico en petróleo, y el dinero podría ser invertido en el deporte. Por ahora, Libia es un outsider potencial.
Mauritania es la nación futbolística más joven del Magreb. Debutó en la CAN en 2019. En 2026, la selección progresa: hay jugadores naturalizados franceses y senegaleses en ella. La federación hace hincapié en la preparación física. Perspectivas: convertirse en participante constante en la CAN, y luego luchar por la clasificación para el Mundial. Aunque está lejos, la dinámica es positiva.
Las naciones del Magreb utilizan activamente el doble ciudadanía. Los jugadores nacidos en Francia, Bélgica, Holanda, eligen la patria histórica. Ejemplos: Ashraf Hakimi (nacido en Madrid, pero por Marruecos), Riyad Mahrez (nacido en Francia, por Argelia). Esto aumenta el nivel de las selecciones. Además, está creciendo el número de academias privadas que preparan talentos locales. En Marruecos y Túnez hay programas de scouting en la zona rural.
Para el Mundial 2030, Marruecos está construyendo estadios de clase mundial. Túnez y Argelia también están modernizando las arenas. A Libia y Mauritania les falta dinero, pero la FIFA asigna subvenciones. En 2026, se abrió el estadio Nelson Mandela en Argelia (albergó el final de la CAN). En Túnez, se ha reconstruido el Estadio Olimpico en Radès. La infraestructura es clave para el crecimiento.
El fútbol femenino en el Magreb está por detrás del masculino, pero está progresando. Marruecos ha creado una academia femenina, Argelia y Túnez tienen ligas nacionales. En 2026, la selección femenina de Marruecos salió al Mundial (por segundo año consecutivo). Túnez también lucha por una plaza. Esto amplía la audiencia y atrae patrocinadores.
La inestabilidad en Libia, las sanciones contra Argelia (política), la corrupción en las federaciones (acusaciones contra exfuncionarios), la falta de inversiones en el deporte masivo — todo esto retrasa el desarrollo. Sin embargo, el fútbol a menudo está por encima de la política. Ejemplo: Marruecos y Argelia, a pesar de las fronteras cerradas, continúan jugando partidos en países neutrales.
Para 2035, las naciones del Magreb podrían salir regularmente en el play-off de los campeonatos mundiales. Ya ahora, la selección de Marruecos impone el tono. Túnez puede vencer a cualquier equipo en su campo. Argelia se renueva. Libia y Mauritania se acercan. Lo principal es no perder talentos, no permitir su éxodo a Europa. El fútbol en el Magreb tiene perspectivas, porque el pueblo lo respira. Y donde hay pasión, habrá victorias.
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