El fenómeno de la religión secular (cívica) es un sistema de creencias colectivas, rituales y símbolos que cumple en la sociedad funciones análogas a la religión tradicional, pero que no apela al más allá, al sobrenatural o a un dios personal. Su objeto de culto se convierten en entidades seculares y «terrenales»: nación, estado, ciencia, progreso, derechos humanos, constitución, mercado o incluso una persona determinada. No es una religiosidad residual, sino una alternativa funcional plena, que surge en el proceso de secularización para satisfacer las necesidades antropológicas básicas de sentido, cohesión y sacralidad.
El concepto fue introducido por Jean-Jacques Rousseau en "El contrato social" (1762) como "religión civil", un conjunto necesario de dogmas para el estado (existencia de Dios, vida después de la muerte, santidad del contrato social). En la sociología lo desarrollaron Émile Durkheim (la religión como reflejo y fortalecimiento de la solidaridad social) y Robert Bellah (análisis de la religión civil americana).
Características clave de la religión secular:
Objetos y textos sagrados: Constitución, Declaración de Derechos Humanos, bandera nacional, tumba del Soldado Desconocido, método científico (como canon inmutable). Son inmutables y rodeados de respeto ritual.
Rituales y ceremonias: Inauguración del presidente, desfiles militares, minuto de silencio, depósitos de corona, ceremonias de entrega de premios (Nobel, Oscar), ritos seculares de transición (graduación, defensa de tesis).
Días sagrados (calendario): Día de la Independencia, Día de la Victoria, Día del Recuerdo. Estructuran el tiempo, reproduciendo eventos míticos clave de fundación de la comunidad.
Sacerdotismo y profetas: Líderes políticos, divulgadores científicos (por ejemplo, Carl Sagan o Stephen Hawking como profetas de la visión científica), jueces de la Corte Suprema (interpretes del texto sagrado-constitución), estrellas del deporte y del cine (santos de la agiografía secular).
Doctrinas y herejías: Inviolabilidad de los principios democráticos, fe en el progreso, derechos humanos como absolutos. La crítica a estas bases puede ser condenada como "herejía" (antipatriotismo, negación de la ciencia, violación de la corrección política).
La forma más estudiada, donde el objeto de sacralización es la nación y el estado.
EE. UU.: Ejemplo clásico según Bellah. Aquí hay: textos sagrados (Declaración de Independencia, Constitución), profetas fundadores (padres fundadores, Abraham Lincoln, Martin Luther King), rituales (juramento de fidelidad a la bandera, Día de Acción de Gracias como fiesta de fundación), lugares santos (montaña Rushmore, National Mall de Washington). La American Dream actúa como una meta eschatológica — la construcción del "ciudad de los hombres" en el monte.
Francia: Culto de la República, moral secular (laïcité), lema "Libertad, Igualdad, Fraternidad" como triada indiscutible. El Panteón de París — mausoleo para los "santos" de la nación (Voltaire, Rousseau, Zola, Curie).
URSS y sus sucesores: La ideología comunista se construyó como una religión secular plena con sus dogmas (marxismo-leninismo), textos sagrados (obras de los clásicos), profeta (Lenin — cuerpo inerte en el mausoleo), rituales (manifestaciones, reuniones del partido, línea pionera), santos (héroes de la revolución y del trabajo), infierno (GULAG) y paraíso (futuro comunista). En la Rusia moderna, los elementos de esta religión se transformaron en el culto a la Victoria en la Gran Guerra Patriótica como un evento absolutamente sancralizado, uniendo a la nación.
Se formó después de la Segunda Guerra Mundial. Su texto sagrado es la Declaración Universal de Derechos Humanos, sus dogmas son la universalidad e inalienabilidad de los derechos, la herejía es el relativismo o la negación de los derechos, los rituales son los juicios por derechos humanos, las acciones de protesta, los lugares santos son la sede de la ONU, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Ofrece su eschatología — la consecución de un orden mundial justo.
La fe no en la ciencia, sino en la ciencia como el único camino a la verdad y la salvación de la humanidad. Sus dogmas son el racionalismo, el empirismo, los textos sagrados son las obras de Einstein, Darwin, sus profetas y santos son los grandes científicos, los rituales son las conferencias, las defensas de tesis, las publicaciones en revistas revisadas, la herejía es la pseudociencia, el creacionismo. Sus adeptos creen que la ciencia resolverá todos los problemas (enfermedades, hambre, muerte), lo que es una forma de eschatología científica. Los críticos (como Feyerabend) señalaron el dogmatismo de este enfoque.
El capitalismo creó su sistema quasireligioso. Los templos son centros comerciales y boutiques de marca, los rituales son las compras, Black Friday, los objetos sagrados son bienes de lujo (iPhone, automóvil de lujo), la mitología son los narrativos publicitarios sobre la transformación a través de la compra, los sacerdotes son los gerentes de marca, los influencers. El consumidor actúa como un peregrino que realiza un acto de fe en la marca.
5. Religión del wellness y del autocuidado
El culto moderno a la salud, la conciencia y la autooptimización. Sus dogmas son la responsabilidad por el cuerpo y el estado mental, los rituales son la meditación, los detox, las sesiones de fitness, los textos sagrados son los libros de los gurus de la psicología y la nutrición, el pecado es la pereza, la alimentación incorrecta, los pensamientos negativos, la salvación es alcanzar el "yo" ideal. Es una religión extremadamente individualizada, donde se busca la salvación no en la sociedad, sino en uno mismo.
Las funciones de la religión secular son análogas a las de la religión tradicional:
Integrativa: Une a la sociedad en torno a valores comunes.
Legitimadora: Justifica el poder y el orden social.
Semántica: Proporciona respuestas a preguntas existenciales (sentido de la vida, muerte, sufrimiento) en el marco de la paradigma secular.
Reguladora: Forma normas de comportamiento a través de la moral secular.
Crítica:
Riesgo de dogmatismo y intolerancia: Las religiones seculares pueden volverse tan totalitarias como las religiosas (ejemplo claro: estalinismo o mccarthismo en EE. UU., donde los "herejes" fueron perseguidos sin piedad).
Substitución de conceptos: La absolutización de valores relativos (por ejemplo, la eficiencia del mercado) puede llevar a la injusticia social.
"Fuga de la libertad" (Erich Fromm): El individuo, que pierde los apoyos religiosos tradicionales, acepta de buena gana nuevas propuestas ofrecidas por el estado o el mercado, siempre y cuando evite la angustia existencial.
Ilusión de neutralidad: Las religiones seculares a menudo se disfrazan de "sistemas objetivos" o "naturales", ocultando su naturaleza ideológica e históricamente determinada.
El fenómeno de la religión secular demuestra que la función religiosa no es un atavismo, sino una constante antropológica fundamental. El hombre, en palabras de Mircea Eliade, es un "homo religiosus", un ser que necesita lo sagrado para estructurar la experiencia caótica. En la era secular, el sagrado no desaparece, sino que migra, adoptando nuevas formas "terrenales".
Por lo tanto, la sociedad moderna no es verdaderamente post religiosa. Es postteísta, pero sigue produciendo y reproduciendo sistemas quasireligiosos para asegurar la cohesión social y la identidad individual. Entender esto permite evaluar más objetivamente las ideologías políticas, la cultura del consumo y los movimientos sociales, viendo en ellos no solo construcciones racionales, sino también poderosas sistemas de creencias que pretenden explicar completamente el mundo y el lugar del hombre en él. El futuro, probablemente, no estará relacionado con la desaparición de estas formas, sino con su further hybridización y competencia.
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