Nelson Mandela. Un nombre que se convirtió en símbolo de la lucha contra el apartheid, el perdón y la reconciliación. Pero pocos saben que el fútbol jugó un papel enorme en su vida y en la de Sudáfrica. Para Mandela, el deporte no era solo entretenimiento, sino también arma. Arma contra el racismo, la isolación y el odio. Mandela mismo decía: "El deporte posee la fuerza de cambiar el mundo". Y lo demostró, usando el fútbol para unir a negros y blancos sudafricanos.
Mandela pasó 27 años en prisión, la mayoría en la isla de Robben. Allí los reclusos jugaban al fútbol. Las pelotas eran hechas a mano, el campo estaba hecho de tierra apisonada. Los jueces también eran ellos mismos. Para Mandela y sus camaradas, el fútbol era una manera de mantener la dignidad humana, no volverse loco, mantenerse físicamente en forma. Recordaba cómo, después de las agotadoras obras en la cantera, corrían al campo, olvidando el dolor. El fútbol les daba esperanza.
En 1990 Mandela fue liberado. En 1994 se convirtió en presidente de Sudáfrica. Uno de sus objetivos era devolver al país al mundo después de muchos años de sanciones. El fútbol fue un puente ideal. En 1996 Sudáfrica ganó la Copa de Naciones Africanas (CAN). Mandela felicitó personalmente al equipo, usando una camiseta. Decía: "Negros y blancos celebran juntos el gol, eso es lo que es la nueva Sudáfrica".
El momento más brillante: la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol 2010 en Sudáfrica. Fue el primer Mundial en África. Mandela, que ya tenía más de 90 años, soñaba con asistir al inicio y la final. Tragedia: en el día del inicio, su nieta Zenani murió en un accidente de tráfico. Mandela no pudo asistir a la ceremonia. Pero llegó a la final. En el estadio "Soccer City" apareció en un coche eléctrico, cubierto con una manta. 90,000 espectadores se levantaron. Mandela sonreía. Este gesto de reconciliación eclipsó incluso la victoria de España. Para todo el mundo fue un símbolo: África puede recibir estos torneos, y Mandela, su alma.
Mandela usó el fútbol para la reconciliación racial. Llamaba a apoyar a la selección no como un equipo de negros, sino como un equipo de todos los sudafricanos. La frase legendaria: "El deporte tiene el poder de inspirar y unir a la gente". Él mismo llevaba la camiseta de la selección cuando en el país estallaban disturbios. Y funcionó. Durante el Mundial 2010, la delincuencia callejera disminuyó, personas de diferentes colores de piel se abrazaban.
Después de la muerte de Mandela en 2013, su nombre lleva el estadio "Nelson Mandela Bay" en Port Elizabeth. Existe el "Torneo Memoral de Fútbol de Mandela". Sus palabras sobre el deporte son citadas por jugadores y entrenadores de todo el mundo. El impacto de Mandela en el fútbol es enorme: mostró que el juego puede curar heridas.
Gracias a Mandela, el Campeonato Mundial 2010 trajo inversiones, nuevos estadios, carreteras, turistas a África. Esto cambió la actitud del continente hacia sí mismo. Muchas selecciones africanas (Ghana, Costa de Marfil, Nigeria) jugaron mejor. Mandela legó: "Usa el fútbol para construir un mejor futuro para los niños". Su legado sigue vivo en cada academia africana.
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